ODIO ETERNO AL RELOJ DESPERTADOR

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La tarea de despertarse en las mañanas la dejamos, por lo general, en manos de un aparatico llamado “reloj despertador”. Pero, ¿de dónde proviene este invento y desde cuándo la vida nos destinó a recurrir a él?

 

 


En sus orígenes, esta función la cumplía el famoso gallo despertador o la misma salida del sol, también se utilizó un pájaro mecánico que sonaba cuando la marea subía de nivel, pero para quienes debían levantarse antes de las 6 de la mañana, ninguno era un método eficaz. Por eso, en 1787, un relojero de Estados Unidos, llamado Levi, decidió poner una palanca en el número 4 de su reloj, de manera que cuando la manecilla llegase a tal número sonara una campana y pudiera levantarse a las 4 am.

A través de los años, expertos han inventado maneras más amenas de despertarse: relojes con sonidos agradables, relojes en forma de radio, e incluso relojes que saltan. Sin embargo, sea cual sea el método, siempre será una batalla levantarse de la cama después de tantas horas de sueño, es una interrupción contundente al sueño y eso le disgusta a cualquiera. Claro está que quienes tienen la libertad de levantarse a cualquier hora, no poseen el mismo sentimiento de disgusto contra este invento

Aunque amemos la razón por la cuál debemos despertarnos a determinada hora del día, siempre vamos a querer “5 minuticos más” y el reloj despertador nunca será nuestro amigo.

Siempre nos identificaremos al decir ODIO ETERNO AL RELOJ DESPERTADOR

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